Los mexicanos están divididos

·        Entre sordomudos te veas

 

·        El juego de Juan Pirulero

 

 

 

 

No cabe duda de que el proceso electoral 2018 ha revelado a un país dividido, irremediablemente dividido. Y todos hablan, especialmente los políticos, los grandes empresarios, los de un lado y del otro, en su propio favor o para atacar inmisericordemente al projimo. Pero nadie se oye. Menos se escucha. Un país de sordos y mudos, Una generación zombie, de orejas tapadas con micro auriculares.

Por un lado, los dueños, la clase política del primer círculo y sus padrinazgos, y la alta clase empresarial, los empresarios segundones y los de medio pelo, y sus analistas, sus seudo analistas, sus asesores, sus corifeos, sus periodistas televisivos o sus propagandistas… Los medios llamados de comunicación son en realidad medios de incomunicación. En ellos, los emisores son el medio y los receptores. No se habla para comunicarse con el otro a no ser para denostarse.

Por el otro lado, la servidumbre. Los millones de trabajadores, que se embelezan con alguien que les habla en su lenguaje, los críticos, acérrimos críticos, del sistema; los académicos que analizan la realidad cotidiana, la economía fallida, el empleo injustamente pagado, el salario depauperado, la insalubridad, el abandono de los ancianos, la violencia, la agresión permanente, sangrienta agresión, de la delincuencia de jeans y de cuello y corbata.

Y no hay diálogo. Ni en los “debates” televisivos de los voceros, de los paleros. Ahí tampoco hay diálogo. Es el juego de juan pirulero en el que cada quien atiende su juego. Pobre México, tan lejos de dios y tan cerca de los políticos y poderosos empresarios, como Slim Helu, que le pagan a sus empleados sueldos de miseria. Si no, cómo aumentan sus caudales.

No hay diálogo porque nadie se oye. Menos se escucha., Y si se provoca un “diálogo”, un “debate”, es de sordos. La confrontación de intereses, sobre todo económicos, en nada filosóficos, se palpas con los oídos y los ojos en los “debates” televisivos entre voceros, entre paleros de los candidatos a la presidencia de la república, Entre los voceros disfrazados de “analistas”.

Y no hay marcha atrás. Un país de sordomudos, que se agreden con palabras soeces y señas cochinas. Y así, este país llamado México no tiene remedio. Como decía Luis Donaldo Colosio: Manuel (Camacho) no tiene remedio. Pero así, sordos y mudos, soeces, muchos mexicanos van a salir a votar el primero de julio venidero, con el deseo de que las cosas “ahora sí” cambien. Cada seis años es lo mismo. Van a votar con la esperanza de que diosito y la virgencita de Guadalupe y hasta San Juditas y San Charbel, si no es que la Santa Muerte, les haga el milagro de que “ahora sí”.

Lo que no saben es que van a votar en un sistema calificado de democrático, cuando algunos sabemos que en México la democracia es una falacia. Es únicamente una palabra para que los ciudadanos elijan a quienes los van a maltratar, a explotar, a joder durante el nuevo sexenio, con aumentos de precios, con gasolinazos, con aumento de pago de derechos, predial, tenencia, luz, gas, uso de suelo, o impuestos directos e indirectos, IVA, ISR etc. Y bajarles el poder adquisitivo del salario. Que al fin de cuentas la política es sólo un gran negocio, como el Nuevo Aeropuerto de la CDMX es un gran negocio para Carlos Slim y comparsas y para Enrique Peña Nieto y padrinos como Carlos Salinas,

Mientras, los propios analistas del sistema no están contentos, nada contentos con el comportamiento de la economía. Sus patrones no están acumulando lo que tendrían que acumular si la economía marchara bien. Los desalienta el que la economía se bambolee entre la

complejidad y la incertidumbre. Y no lo digo yo, sino Laura Iturbide Galindo, directora del Instituto de Desarrollo Empresarial Anáhuac en la Universidad Anáhuac, universidad que hizo famosa el padre Maciel…  El panorama económico de México en 2018, pues, mientras los candidato ni cuenta se dan porque están más preocupados en darse con todo, sin saber siquiera qué quieren, se encuentra atrapado en medio de la incertidumbre… Y el salvador saldrá de entre Midi, Anaya y Andrés. Ni les pregunto quién les late. Uno dirá que Midi, el otro que Anaya y el otroto que López Obrador. Como dijo Porfirio Remigio… mejor no se los digo…

Sin la intención de ofender a mis amigos autistas, voy a utilizar esta palabra para decir que vivimos una generación, encabezada por los políticos, de autistas. El autismo es un espectro de trastornos caracterizados por un grave déficit del desarrollo, permanente y profundo. Afecta la socialización, la comunicación, la imaginación, la planificación y la reciprocidad emocional, y evidencia conductas repetitivas o inusuales. Los síntomas, en general, son la incapacidad de interacción social, el aislamiento y las estereotipias.

análisisafondo@gmail.com

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