-Y 32 años después llegó muy letal -Fue como si lo hubieran invocado -¡Ayuda, ayuda! piden bajo escombros -Decenas de niños desaparecidos

A VER, A VER… HACE 32 años, un 19 de septiembre, como si estuviera marcada como una fecha fatal, los habitantes de la ciudad de México fueron sacudidos con fuerza inaudita por un sismo de 7.1 grados, un punto menos al de 1985, pero igual de despiadado.

COMO si hubiera sido invocado el sismo por la autoridad de la CDMX, luego del simulacro realizado a las 11 A.M., dos horas después, exactamente a las 13.14, llegó el verdadero, el mortífero.

-Dios mío, Dios mío, exclamaba la gente, mientras se arrodillaba en el piso y levantaba la vista al cielo.

-Dios no nos castigues, gritaban otros.

MIENTRAS en otras zonas colapsaban las edificaciones, 44 hasta el momento, algunas ya sentidas por otros sismos, con sus habitantes adentro.

HASTA el momento de cerrar esta columna, iban 138 muertos, en la ciudad capital, Morelos, Puebla, Estado de México, Guerrero…y contando.

APENAS fueron unos cuantos segundos del movimiento telúrico, suficientes para sepultar a cientos de personas, incluyendo a niños de la escuela Enrique Rebsamen que, al parecer, los profesores impidieron su salida de las aulas.

AHÌ, bajo los escombros había quienes enviaban mensajes pidiendo ayuda, en tanto que cientos de voluntarios intentaban con las manos retirar los pedazos de paredes y techos. Hay varios desaparecidos. Se teme lo peor.

Conforme pasaron las horas la desesperación se apoderó de los rescatistas que, sin herramientas, rescataban a cada uno de los atrapados, hasta que elementos de la Defensa Nacional y de Protección Civil se sumaron a las labores.

TRAS el sismo, el caos se apoderó en todas las arterias de la ciudad de México.

LA gente en sus vehículos prácticamente enloqueció. Todos querían llegar a sus destinos. Se suspendió el transporte público y algunas líneas del Metro, como la Línea Dorada, donde se levantaron las vías del tren a la altura de la estación Nopalera, quedando la gente atrapada.

Y SE suspendió el servicio de luz eléctrica y las líneas telefónicas también colapsaron; se veían rostros atemorizados, sobre todo de mujeres presas de pánico. La mayor parte de los comercios bajaron sus cortinas y dieron el día libre a sus empleados.

HASTA el cierre de esta columna, seguían las labores de rescate con la esperanza de encontrar a más gente con vida… Seguiremos informando.

 

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